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domingo, 2 de enero de 2011

Año nuevo , vida nueva

Como cada año que empieza, nos proponemos buenas acciones y nuevos retos que deseamos cumplir. Decimos por ejemplo, “mañana dejo de fumar” o “mañana empiezo la dieta”. Pero la realidad es que nunca llega ese mañana. Este mes también nos bombardean por televisión con publicidad de miles de colecciones de los más diversos temas. Claro que a veces las empezamos, pero son tan largas que nunca las acabamos. Como estamos en enero, mes en el que  llegan los Reyes Magos, y  para aprovechar el último tirón de estas fiestas, los anuncios son todos de colonias, relojes, y sobre todo juguetes. Viva el consumismo. Digo yo que dónde estará la crisis para tanto derroche que hacemos en comprar cosas superfluas que no sirven para nada.
Me gustaría saber vuestros deseos para este nuevo año. El mío es: mucha salud para todos. Creo que disfrutando de una buena salud podemos hacer todo lo que nos propongamos.
FELIZ 2011 A TODOS

domingo, 28 de noviembre de 2010

Recuerdos Navideños

Como cada año, ya empezamos a ver por la televisión los típicos anuncios navideños, de juguetes, colonias, aparatos eléctricos varios, para que empecemos ya a gastar por Navidad. Nos acosan con películas sobre dichas fechas, donde todo es maravilloso y siempre acaba bien.
Así que hoy  hablaremos de la Navidad. ¿Cómo recordáis las Navidades de vuestra infancia? Recuerdo que mi madre empezaba bien pronto a preparar la cena de Nochebuena, después de haber estado toda la mañana acabando de hacer las compras. En mi casa se ponía el Belén  y el árbol. Mis hermanos ponían un Belén muy completo con ovejas, casas, el castillo de Herodes, el rio con patos y cisnes, lavandera, etc. Y decorábamos el árbol con las bolas, las guirnaldas y en la copa, la estrella. Todo muy navideño. También nos llevaban a los más pequeños a ver el nacimiento de La Florida, tradición que la mayoría de los vitorianos seguimos respetando.
La cena consistía en entremeses fríos y calientes, almejas, langostinos, caldo y el plato fuerte, un cordero asado. La cena terminaba con los clásicos postres navideños: turrones, mazapanes, polvorones, etc. En casa nos juntábamos nueve a cenar y teníamos que desmontar toda la sala y poner unos caballetes para poder sentarnos todos a la misma mesa. Como comprenderéis, hoy en día, con cuñados y sobrinos, ya es imposible repetir estas cenas navideñas en familia.
Pero lo más bonito es que había una gran unión entre todos. Después de la gran cena, mi padre nos amenizaba la noche tocando la flauta y nosotros le seguíamos con panderetas y cantando. Más tarde, nos recorríamos las casas de los vecinos para cantar y juntarnos un rato todos, para después volver cada uno a su casa y seguir  jugando a las cartas o charlando,  una tradición que se ha perdido completamente. Ahora los jóvenes están deseando cenar y marcharse, ya que ahora también abren muchos bares ese día, una pena para mi gusto.  En aquella época aún no se celebraba  el Olentzero, así que el día de Navidad era muy parecido al de Nochebuena.
Después de estos dos días en los que nos hartábamos de comer,  y algunos de beber, estábamos  toda la semana comiendo sobras, pero nos daba igual. Eran unas Navidades sencillas y sin lujos, pero son las que con más cariño guardo en mi memoria.