lunes, 10 de enero de 2011

Recordando a mi padre



Hoy hace un año que sentimos tu ausencia. Ha sido un año duro, lo empezamos mal y lo acabamos peor. Recuerdo muchas cosas con las que nos hacía felices, como cuando nos llevaba a la cervecera y nos pedía un kas para dos y unos cacahuetes. O algún sábado que salíamos a cenar y a mí me pedía una tortilla porque no me gustaban los callos que el pedía. Cuando asomabas por la esquina al venir de trabajar y al verte  corría a darte un abrazo. Tantos recuerdos buenos y maravillosos. También hay recuerdos malos peros los menos y esos mejor olvidarlos.
Que decir de mi padre. Como cualquier hija, pienso que fue el mejor padre del mundo. Trabajo mucho para sacar a siete hijos adelante y verlos con trabajo, casados y con hijos. Creo que estaría orgulloso de nosotros. Hemos conseguido, cada uno a nuestra manera, ser felices e intentar vivir lo mejor posible. Un momento duro para mi padre creo que fue cuando tuvimos que llevar a mí madre a la residencia, aunque él sabía que no podía atenderla como quería y debía. Porque una separación así después de tantos años juntos, duele mucho. Aún recuerdo muchas de las veces que íbamos a verla y mi padre decía que  con mucho gusto la llevaría a casa, pero que mejor que ahí no iba estar cuidada en casa. Se ponía triste, pero se resignaba. Era de muy buen conformar.
Papá, hoy te dedico estas cuatro palabras. Se las lees a mamá que seguro la tienes a tu lado, porque por mucho que discutíais, no podíais estar el uno sin el otro y ella decidió irse a buscarte.
Te llevo siempre en mi corazón papá, un beso.